Muere don Luis Robles Linares

México y Sonora pierden a un hombre que se caracterizó por empeñar su trabajo y conocimiento en beneficio de las regiones más necesitadas del vital recurso en el México del siglo pasado.

Oscar Castro y Fernando Gutiérrez Dossier Politico

A la edad de 98 años, este viernes 19 de febrero de 2021 dejó de existir en Hermosillo, Sonora, el ingeniero Luis Robles Linares Ugalde, considerado uno de los pioneros del desarrollo de obras hidroagrícolas en el territorio nacional, con casi un lustro de su vida dedicado a la política hídrica desde diversos cargos que ocupó en el gobierno federal. 
México y Sonora pierden a un hombre que se caracterizó por empeñar su trabajo y conocimiento en beneficio de las regiones más necesitadas del vital recurso en el México del siglo pasado.

Don Luis Robles Linares nació un 11 de septiembre de  1922 en Ensenada, Baja California, en el seno del matrimonio formado por Soledad Ugalde Quijano y Don Mariano Robles Linares Arocheski; concluyó sus estudios en ingeniería civil en la capital del país y, siendo aún estudiante, se incorporó al gobierno de la república encabezado por Manuel Ávila Camacho (1940-1946) en las oficinas centrales de la desaparecida Secretaría de Recursos Hidráulicos con sede en lo que entonces era el Distrito Federal.

Tras destacar como alumno distinguido y concluir con mención honorífica sus estudios de ingeniería civil, así como por su entrega, capacidad y conocimiento de la política hídrica nacional, con tan solo 26 años de edad, en 1948 Luis Robles Linares es comisionado por el gobierno de Miguel Alemán Velasco para participar como residente en la construcción de la presa Abelardo L. Rodríguez, magna obra que, sin duda, a mediados del siglo pasado vino a detonar las actividades agrícolas, comerciales e industriales de Hermosillo, dándole un nuevo rostro de progreso y desarrollo al municipio, la región centro y el distrito agrícola de la costa.

A su arribo a la capital de Sonora, Don Luis no solo se vio atraído de inmediato por el empuje y el afecto que le ofrendó la gente de esta tierra, sino por el amor de quién sería su compañera para toda la vida. Fue así como aquel joven ingeniero civil adopta la “ciudad de los naranjos” como su segunda patria casándose con Jesusita Gándara Martínez, integrante de una respetable familia hermosillense de gran arraigo y reconocimiento hasta el día de hoy.

El matrimonio Robles Linares-Gándara procreó 13 hijos, de los cuales, les sobreviven, Rosa María, Carlos Rafael, Guillermo, Jesús Eugenio, Guadalupe, Soledad, María Jesús, José Ramón, Ana Luisa, Agustín, María Isabel. Ya finados Cuauhtémoc y Luis Francisco, todos de apellido Robles Linares Gándara.

Aun cuando, tras contraer nupcias, regreso a la capital del país y viajó a través de los años por todo el territorio nacional y el extranjero desempeñando diferentes cargos y comisiones sobre política hidroagrícola, Luis Robles Linares jamás se desprendió de su patria adoptiva, Hermosillo, donde siempre mantuvo su residencia y frecuentaba a menudo y lo hizo definitivamente tras retirarse del servicio público.

En el gobierno de Luis Echeverría Álvarez, el ingeniero Robles Linares se desempeñó como subsecretario y posteriormente titular de la desaparecida Secretaría de Recursos Hidráulicos; al asumir el poder presidencial José López Portillo, este crea un nuevo ministerio fusionando en una sola otras dependencias del ramo. 
El nuevo presidente de la república solicitaría a Robles Linares diera vigor a la nueva secretaría del ramo y que prosiguiera como su titular hasta que quedara firme su creación. La nueva entidad pública tomó el nombre de Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), antecedente de lo que después se llamó Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) de la que se desprendió la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). En el 2018 se le da el nombre de Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).

Una vez creada la nueva dependencia y cumplida la misión encomendada por López Portillo, Robles Linares deja la dependencia para dedicarse a la consultoría para gobiernos locales de México y el extranjero, así como a particulares que por esos años despuntaban en el desarrollo de proyectos hidroagrícolas.

El ingeniero no solo fue activo promotor y desarrollador del proyecto de la Presa Abelardo L. Rodríguez en Hermosillo, sino que paralelamente a este proyecto impulso, gestionó y desarrolló como servidor público de la federación diversas grandes obras hidráulicas que fueron clave para detonar no pocas regiones de Sonora y el país.
Una de las muchas obras hídricas que por su empuje y gestión se  desarrollaron en Sonora y que sin duda dio vida a las actividades agroalimentarias en el Valle del Yaqui, en el sur del estado, fue la construcción de la presa Alvaro Obregón, enclavada en territorio de la gran nación Yaqui y que sería bautizada por la etnia como “Oviachic”, cuyo significado al castellano significa “El difícil”.

Esta magna obra la construyó el hoy desaparecido entre 1947 y 1952, durante el gobierno del presidente Miguel Alemán Valdés, en un ensanchamiento antes de que el río Yaqui desemboque en el mar de Cortés.

También por gestiones de don Luis Robles Linares, para 1958 se incorporó el servicio de abastecimiento de agua de la presa a la Central Hidroeléctrica Oviáchic, con una capacidad instalada al día de hoy de 9.6 MVA en cada uno de sus dos generadores y que satisface la demanda de energía eléctrica a Ciudad Obregón, el Valle del Yaqui y parte del Mayo.

Otra magna obra hidráulica que dio vida a la región agrícola en el centro norte del estado y que desarrolló “don Luis”, fue la construcción de la presa Cuauhtémoc, ubicada en el el municipio de Tubutama, Sonora, cuya construcción data de 1950, siendo presidente Miguel Alemán Valdés.

Un dato poco conocido y que pinta la capacidad técnica del ingeniero Robles Linares, sucedió en la década de los cincuenta cuando, una vez instaurado el primer gobierno republicano de China al mando de Mao Tse Tung, a instancias de este, el ingeniero Robles Linares fue invitado a participar en los proyectos de construcción de presas a lo largo de la geografía de aquel  país, impulsada como política de desarrollo emergente por el nuevo gobierno comunista.  Estas obras, sin duda, contribuyeron a que la nación asiática se convirtiera -al paso de los años- en una de las primeras potencias económicas a nivel mundial, en que está convertida hoy en día la república popular.

En 1967, desempeñándose como Delegado de la Secretaría de Recursos Hidráulicos en Sonora,  Luis Robles Linares se opuso abiertamente a la candidatura de Faustino Félix Serna postulado por el PRI al gobierno de Sonora y apoyando el rechazo estudiantil que se generó desde la Universidad de Sonora ante la imposición de quien finalmente fue gobernador de Sonora de 1967 a 1973.

Sus diferendos con Félix Serna y su participación en apoyo al movimiento estudiantil trajeron consecuencias en la vida laboral de Robles Linares y fue obligado a renunciar al cargo en el estado de Sonora ante las presiones emprendidas por “don Faustino” como gobernador, además de personeros que desde el centro del país  estaban con el gobernante impuesto. Robles Linares sería concentrado en la capital del país tras su salida, pero a escasos días de dejar Sonora sería nombrado subsecretario de la misma dependencia con facultades de trascendencia nacional, quedando demostrado que su separación del cargo en el estado sería para saciar los egos de quien sería el gobernante, más no por incapacidad o mal manejo del cargo público. Casi por nada se dice al día de hoy que “la caída” de Robles Linares derivado de su anti faustinismo fue “hacia arriba”, pues desde el alto cargo a nivel nacional que le confirió el presidente de la república gestionó el “rescate” a un grupo de jóvenes egresados de la Unison que participaron en el movimiento estudiantil de marras y que a la llegada al poder de Félix Serna, fueron estigmatizados y perseguidos por el nuevo gobierno en clara venganza política.

Así las cosas y a instancias del ingeniero Robles Linares, no pocos opositores a la imposición de Faustino se incorporaron a la Secretaría de Recursos Hidráulicos en otras regiones del país, en especial, los más destacados integrantes de la primera generación de egresados de la facultad de ingeniería de la Universidad de Sonora.

Desde el alto puesto que desempeñaba a nivel nacional, don Luis incorporó en la Secretaría de Recursos Hidráulicos Robles Linares varios de los principales líderes del movimiento estudiantil algunos en calidad de perseguidos políticos. Así, emprendieron una fructífera carrera laboral en el servicio público federal los entonces jóvenes ingenieros  Hilario Valenzuela Corrales, Marco Antonio López Ochoa, Alejandro Rivera Rebling, Jorge Ayala Fontes, Jorge Amaya (qepd) y Francisco Salazar Serrano, entre muchos otros a quienes el sonorense por adopción hoy desaparecido tendió la mano cuando la necesitaron.

Algunos miembros del equipo de Robles Linares concluyeron su vida profesional como excelentes profesionales de la ingeniería al servicio del progreso del estado y la nación dentro del servicio público federal, otros dedicados a una fructífera carrera empresarial como promotores e impulsores del desarrollo y el progreso a través de la industrias de la construcción o en la actividad y comercio agroalimentario, otros más en la docencia, pero todos, sirviendo a México y a Sonora como en vida bien lo hizo quien un día los llevó de la mano hacia el camino del éxito.

No cabe duda que la bonhomía, capacidad y profesionalismo del don Luis Robles Linares ha trascendido generaciones de sonorenses y mexicanos y sus obras quedan en la memoria colectiva, traspasando no solo las fronteras de su patria adoptiva, Sonora, sino de México entero; su legado queda en cada uno de los apoyos, obras y gestiones que realizó a lo largo de su fructífera actividad profesional y como ser humano, ni se diga, por el buen padre, amigo y hombre de buena voluntad y empuje que siempre fue.

En honor a su legado, el primero de julio de 2016, en el marco de la celebración del día del ingeniero, la administración municipal encabezada por Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, a través de la comisión de nomenclatura del cabildo, impuso el nombre de Luis Robles Linares Ugalde a una avenida de la colonia La Verbena, rúa sobre la que se localiza el edificio del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora, del que don Luis era miembro honorífico. Presentes en ese histórico acto, el propio homenajeado, ingenieros correligionarios,  amigos y múltiples familiares, quienes celebraron la  merecida distinción hecha en vida a quien hoy lamentablemente ha dejado este mundo.
Descanse en paz, don Luis Robles Linares Ugalde.