Orestes “Minnie” Miñoso

Para Barack Obama, Miñoso siempre fue “Mr. White Sox”; brilló con intensidad en Cuba, Ligas Negras y Mayores; Jalisco, Unión Laguna, Hermosillo, Orizaba, Puerto México…

  • Debutó en Grandes Ligas en 1949 con los Indios de Cleveland; en 1951 pasó en cambio a los Medias Blancas de Chicago. Fue el primer negro de esta franquicia, en la que jugó en 12 distintas temporadas.

Por Jesús Alberto Rubio

Quizá usted recuerde cuando Orestes “Minnie” Miñoso llegó a Hermosillo en la segunda mitad de los años 60 para ser mánager-jugador de los Naranjeros de Hermosillo.

Miñoso contaba con 42 años de edad y parecía que el tiempo no pasaba por él.

La pregunta es cómo fue que se tuvo la oportunidad de conseguir los servicios para la franquicia Naranjera de tan insigne pelotero ligamayorista.

Un notable bateador cubano que llegó a este beisbol –entonces dentro de lo que fue la Liga Invernal Sonora-Sinaloa (hoy Mexicana del Pacífico) para impedir que Héctor Espino consiguiera su séptimo título de bateo consecutivo.

Con gusto le contaré aquel episodio histórico, verá:

Higinio Reynoso, quien jugó con los Cañeros de los Mochis, Broncos de Reynosa y Naranjeros de Hermosillo, recuerda cuando firmó en 1966 a Orestes “Minnie” Miñoso.

El gran short y tercera base estaba ese año en funciones de gerente general de los Naranjeros de Hermosillo cuando se decidió que el cubano nativo de Perico, Cuba, se convirtiera en mánager y jugador.

Higinio nos dijo en detalle aquellos momentos:

Recordó que Miñoso llegó procedente de Chicago a Nogales, Arizona, donde estuvo alrededor de una semana arreglando los papeles migratorios para entrar al país, por lo que se trasladó hacia esa ciudad para lograr ahí mismo la firma de su contrato.

Cita que al “Minnie” le encantó la idea de venir a nuestro béisbol invernal, especialmente con los Naranjeros, de quien diría, “tengo el mejor barco de la compañía”. 

Sin embargo, en aquella temporada Hermosillo lograría el tercer lugar del circuito.

Recomendó a Sergio Robles

Precisamente estando en Nogales, Miñoso recomendó con gran entusiasmo a un jovencito que había conocido en la Liga Norte de México, un receptor del equipo de Nogales que “estaba quemando la liga” y que se llamaba….¡ Sergio Robles!

Reynoso no la pensó dos veces, se trasladó hacia Caborca donde estaba jugando para que estampara su firma para la campaña del 67-68.

“Pero fíjate, Jesús: a Sergio lo firmamos por su excelente bateo y no por su defensiva, aspecto que le distinguió finalmente en toda su carrera”, me advirtió en una entrevista.

Cuando la temporada del debut de Robles todavía Fausto Soto Silva no lo bautizaba como “Kalimán”, ya que el receptor titular Naranja era Juan de Dios Villarreal, pero cuando ya no estuvo en el equipo, lo que Miñoso le dio de inmediato la oportunidad al nativo de Magdalena de Kino y hoy Salón de la Fama del beisbol mexicano.

¿Y cómo era Orestes cuando estuvo aquí en esa época?, le pregunté a Higinio?

“Educado, decente, caballero, “y un alma de Dios”. Incluso, pregúntame si le gustaba el baile. Llegó con su señora, muy guapa y cuando la llevaba al “Fernando M. Ortiz” “alborotaba toda la gallera” en el graderío”.

También fue cátcher

También acude a su memoria para decirnos que cuando se lesionaron Sergio Robles y Juan Antonio Chan, dos o tres veces jugó en la receptoría.

“Imagínate recibirle a Felipe Leal, quien tiraba “lumbre”… y pues ahí también demostró su valentía como pelotero. Y es que catcharle a Felipe, no cualquiera, pero Miñoso lo hizo y muy bien”.

Esa temporada Orestes Miñoso fue el campeón bat con .343, quitándole la racha de seis títulos consecutivos a Espino, quien se quedó con .338.

Hermosillo tuvo a su mejor lanzador en Alfredo Ortiz (12-6 y 2.70), quien también jugó como jardinero y bateador emergente. Jay Carden también logró buenos números (11-6 y 2.53)… pero en general el equipo se quedó corto en aquella campaña.

¡Cinco décadas!

Tras su retiro oficial de las Grandes Ligasm el 5 de julio de 1964 con los Medias Blancas de Chicago, reapareció como atracción de taquilla con los Patiblancos en 1976 y 1980, un privilegio que posteriormente le fue negado dos veces, la última de ellas en 1992. 

Recordemos: El sábado 11 de septiembre de 1976, salió al campo como BD ante Frank Tanana de los Angelitos de California y se fue de 3-0.

Al día siguiente se convirtió a los 53 años de edad, en el toletero más viejo en conectar un hit en el Gran Circo, al dispararle un sencillo hacia el jardín izquierdo al zurdo mexicano Sid Monge, en el primero de una doble cartelera.

Luego en octubre de 1980, se unió al serpentinero zurdo Nick Altrock, como los únicos en actuar en cinco décadas diferentes en ese béisbol.

Esa vez bateó como emergente en la novena entrada contra Tanana y pegó un elevado de foul a las manos del receptor Dave Skaggs. Al siguiente encuentro empuñó nuevamente la majagua como emergente, roleteando a la tercera base.

Otro intento

En 1992, en otro gran intento por volver a jugar, el comisionado Fay Vincent le negó el permiso de ver acción en seis décadas, pero tres meses después, el presidente de la Liga Americana Bobby Brown, lo autorizó para que jugara el 30 de septiembre de esa temporada.

Sin embargo, los Medias Blancas decidieron que no lo hiciera por miedo a que sufriera una lesión grave.

Con todo y ello, se fue a una Liga Independiente y ahí tuvos dos oportunidades de oro… y a la historia:

Al año siguiente, en 1993, con rola al pítcher bateando de emergente con los Santos de San Paul, de la Northern League, pasó a ser el segundo ¡en jugar en seis décadas! junto a Hube Kittle, quien había lanzado en las Ligas Menores desde 1930 y que en 1980, siendo entrenador del Springfield en la Asociación Americana, había lanzado ya a los 63.

Pero eso no fue todo.

El legendario Miñoso, a los 80 años de edad, se convirtió el miércoles 16 de julio de 2003, en el primer y posiblemente último jugador en participar en siete décadas distintas.

Para lograr su hazaña vistió nuevamente la franela de los Santos de San Paul, actuando de nuevo como bateador designado. 

Y… ya.

Más tarde, Orestes “Minnie” Miñoso, quien antes de llegar a Hermosillo fue todo un estelar con los Charros de Jalisco y Algodoneros de Unión Laguna, estuvo como encargado de Deportes en el Hospital Psiquiátrico de la Habana, Cuba.

Su deceso y recintos sagrados

El 1° de marzo de 2015 después de haber asistido a una fiesta de cumpleaños de un amigo el día anterior. La autopsia reveló que su muerte se debió a un desgarro de la arteria pulmonar como resultado de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica. 

‘Mr. White Sox,'” palabras dichas por el Presidente Barack Obama en la Casa Blanca. 

Es miembro de los salones de la Fama de México.

También fue electo al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en 1983 y al Salón de la Fama del Deporte Cubano en el 2003, ambas distinciones realizadas en Miami. 

En noviembre del 2014, fue seleccionado al refundado Salón de la Fama del Béisbol Cubano junto a Camilo Pascual, Amado Maestri, Conrado Marrero, Esteban Bellán, Omar Linares, Luis Giraldo Casanova, Orestes Kindelán, Braudilio Vinent y Antonio Muñoz.

El único galardón soñado que le faltó a Miñoso en vida fue su elección a Cooperstown. Injusticia cometida primero por los miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos y luego por el Comité de Veteranos.