4 malas mentiras

Jesús Villegas Gastélum

Roy es un astuto septuagenario que durante décadas se ha dedicado a mentir y estafar personas como su modus vivendi. Posee un perfecto acento británico, una agradable personalidad, es educado y es un excelente observador, por ello ve en Betty, una amable maestra jubilada de Oxford que recientemente enviudó, a la víctima perfecta para su siguiente golpe, sin imaginar que pasará de ser el usual cazador a una inesperada presa.

Hablamos de la trama de The Good Liar (“El buen mentiroso”), filme de 2019 basado en la novela homónima de Nicholas Searle, dirigido y producido por el laureado director estadounidense Bill Condon y estelarizado por la multipremiada primera actriz Helen Mirren (Betty) y el icónico actor Sir Ian McKellen (Roy), experimentados histriones considerados ya leyendas vivientes del celuloide británico y hollywoodense.

La película tuvo un buen desempeño en taquilla y aunque recibió críticas variadas destacó la importancia de nuevamente poner el foco de atención en las mentiras sistemáticas, aquellas que el poeta Alexander Pope describió de manera genial cuando apuntó: “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”.

Y es precisamente este aspecto entre muchos otros los que conviene reflexionar a colación de la presentación del Paquete Económico 2021 que recién entregó a la Cámara de Diputados el Secretario de Hacienda y Crédito Público Arturo Herrera Gutiérrez.

El paquete que se compone de 3 elementos: Criterios Generales de Política Económica, Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación y Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación ha sido recibido en general con incredulidad y desconfianza por la mayoría de los actores económicos, políticos y sociales, principalmente por plasmar un excesivo optimismo en sus cifras sin contar con las necesarias bases sólidas que lo fundamenten.

Antes del brutal impacto del Covid-19 ya nuestro país experimentaba una tendencia negativa en diversos indicadores clave como crecimiento económico, por ello se calcula que la caída de nuestra economía será de entre un 10 a 15% en este año, lo que invariablemente generará un efecto de rebote al menos mínimo en 2021.

En función de lo anterior, la casi segura 1er mentira del Paquete Económico estriba en proyectar un rebote casi de récord que haría que nuestro país creciera 4.6% en 2021, cifra que los más optimistas analistas y firmas financieras sitúan en alrededor del 3%, principalmente derivado de las inexistentes incentivos para generar nuevos empleos, así como de la baja inversión proyectada por el sector privado nacional e internacional.

La 2da probable mentira resultaría de proyectar un precio del barril de petróleo de exportación en $42 dólares, algo sumamente arriesgado para la fuente que aporta aproximadamente un 15% de los ingresos totales del gobierno, y que si bien la misma OPEP y otros jugadores del sector pronostican mejores precios para el 2021, derivado de la esperada reactivación económica mundial, muchas de estas proyecciones están sujetas a otros factores que generan confianza en los mercados, como es el caso de los tiempos relacionados con las esperadas vacunas contra el Covid-19, que como bien nos enteramos hace días todavía pueden sufrir retrasos en sus fases.

La 3er mentira sería la relacionada con los ingresos proyectados por el gobierno federal para 2021, ya que las cifras de la propuesta de Ley de Ingresos proyecta niveles cercanos a los pronosticados en 2019, algo a todas luces improbable dado la lógica menor captación de impuestos en 2021 derivado de la contracción económica.

Y la 4ta mentira, que es la que estos días está causando más debate público, provocando lógicos jaloneos en las cámaras, es la relacionada con los montos del Presupuesto de Egresos, ya que si bien las cifras ya muestran recortes importantes en muchas dependencias, proyectos, así como para estados y municipios, al final el recorte es a todas luces insuficiente dada la profundidad del hoyo en los ingresos que se avecina, por ello no solo será un presupuesto casi imposible de cumplirse, sino que arrastrará compromisos ya incumplidos de este 2020.


En resumen, si partimos que para muchos analistas y expertos económicos los Criterios Generales de Política Económica contienen falacias que ni en su peor día usarían Roy y sus compinches, por lógica los otros 2 elementos del paquete deberían verse con altas reservas, ante ello lo deseable, aunque altamente improbable, es que los 628 representantes con los que contamos los mexicanos en el Congreso de la Unión le enmendaran la plana al Ejecutivo y consensaran un Paquete Económico realista y aterrizado a la verdadera coyuntura actual, algo que de antemano sabemos que difícilmente pasará, ya que al margen de pataleos y promesas de “nuestros” representantes lo único que ya les ocupa es su supervivencia política en el proceso electoral 2021.

Por algo decía Otto Von Bismark: “Nunca se miente tanto como antes de elecciones, durante la guerra y después de la cacería”.