¿Y los abrazos? Porque balazos hay

CARLOS PUIG

Se cumplen dos años de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. Casi la mitad de ese lapso marcado por la pandemia y sus consecuencias. Pero en medio de ese torbellino hay otros problemas que no parecen tener relación con lo que provoca la pandemia y no mejoran.

Por ejemplo: la violencia. Abrazos, no balazos o ahora sí se respetan los derechos humanos son las frases que escuchamos una y otra vez.

¿Pero qué ha cambiado en la realidad? Terminaremos el año con récord de homicidios dolosos —el delito por el que por años juzgamos la actuación de las dos últimas administraciones—. Es cierto que el ritmo parece haberse desacelerado, pero no hay “punto de inflexión”.

Las promesas hechas en transición de un proceso de justicia transicional, de encontrar la verdad y hacer justicia por lo vivido en los últimos 12 años que nos permitiera construir un nuevo futuro, quedaron en un cajón de la Secretaría de Gobernación, que se ha concentrado en el caso Ayotzinapa —sin demasiados avances— y en la búsqueda de desaparecidos.

Y luego está la estrategia general. Nada indica que las becas y subsidios hayan terminado con los ejércitos de organizaciones criminales. Ni parece haber otro esfuerzo de prevención. Tampoco se han terminado los balazos.

El más reciente estudio producido por el programa de seguridad ciudadana de la Universidad Iberoamericana señala que “con 141 enfrentamientos hasta el 30 de junio de 2020, la Sedena está en camino de superar sus propios números de incidentes violentos durante la ‘guerra contra al narcotráfico’, salvo el periodo de 2010 a 2013”.

Y a pesar de que la información de la Guardia Nacional no es transparente, “cruzando la información incompleta reportada por la Guardia Nacional con la información recopilada por el Programa de Seguridad Ciudadana a través de notas de prensa, sabemos que en 266 ocasiones la Guardia Nacional protagonizó un incidente del uso de fuerza letal”.

El índice de letalidad es mayor para el Ejército que para la GN, pero “ambas fuerzas siguen teniendo un alto grado de letalidad, de acuerdo con los estándares internacionales, los cuales señalan que la tasa de letalidad debería ser menor que uno, es decir, que haya más heridos que muertos durante un conflicto”. No muchos abrazos, pues, harto balazo.

@puigcarlos