Le funcionará a Morena apostarle todo a la marca?

Carrusel
Por Víctor Fausto Silva D.

Desde hace mucho viene insistiéndose en que, por el descrédito en el que se han sumido los partidos políticos, la gente se inclina más por nombres, rostros y trayectoria de los candidatos que por sus siglas, pero a como están viéndose las cosas para la contienda de junio, los dueños de los logotipos no parecen dispuestos a cambiar.

Ya comentamos aquí que en el caso del frente opositor PRI-PAN-PRD están saliendo a jugar con las mismas cartas marcadas, y nos quedamos a la espera de que Morena destapara la suyas como para hacer una evaluación global.

Pues bien, aunque acá en el sur de Sonora los guindas le siguen haciendo al macabro sin confirmar nombres, por otros rumbos ya salieron los primeros destapes (perdón: los elegidos por el pueblo) de quienes buscarán las alcaldías de Hermosillo, Cajeme, San Luis Río Colorado y Nogales.

¿Por qué resulta interesante echarles un ojo a estas plazas, como para medirle el agua a los camotes en lo que viene? Pues porque entre esas cuatro suman poquito más de la mitad del padrón electoral del estado, una apetitosa tajada en la cual puede inclinarse la balanza para cualquier lado, algo infartante para quienes saben que tendrán enfrente adversarios que mascan rieles.

Ya se sabe que entre los “asegunes” siempre pesa demasiado el abstencionismo, pero los números permiten de alguna manera dónde habrán de centrar sus baterías los partidos.

Porque mire usted: según el Instituto Estatal Electoral, con corte al pasado 18 de enero, en Sonora el padrón es de 2 millones 317 mil 445 potenciales votantes.

De ellos, en Hermosillo hay 683 mil 856, en Cajeme 332 mil 207, en Nogales 216 mil 643 y en San Luis Río Colorado radican 169 mil 374. En total, un millón 402 mil 080 personas en capacidad de votar…ya que lo hagan es otra cosa, pero ahí está el dato.

El asunto es que Morena ya anunció formalmente a quienes irán por las alcaldías de dichas plazas, y de cuatro, en dos decidió ir por la reelección, en Nogales con Juan Francisco Gim Morales y Cajeme con Javier Lamarque Cano.

Y conociendo los antecedentes de ambos, uno se preguntaría si de plano entre los guindas no había nada mejorcito. En el caso de Nogales, el alcalde ha ido de un escándalo a otro, especialmente porque los gringos evidenciaron que uno de sus funcionarios aparecía en una investigación por narcotráfico.

Gim Morales lo separó del cargo con el clásico argumento de que salía para aclarar infundios que mancharían la administración municipal y todo pareció apaciguarse…hasta que el pasado lunes allá en Hermosillo ejecutaron a dos en un antro y lesionaron a tres: uno de ellos, identificado como hijo del ex funcionario.

Oficialmente, la Fiscalía General de la República dijo que los atacados formaban parte de una célula criminal de Nogales, pero con mando en varios municipios. ¡Gulp!

El caso es que con asteriscos o sin ellos, el señor Gim irá por la reelección.

De Cajeme, ni hablar. El hecho de que durante meses haya aparecido en la nada honrosa lista de los municipios más violentos no sólo del país, sino del mundo, no colmó precisamente de méritos a Javier Lamarque Cano, pero va por la reelección. Otra vez: ¿de plano no tenían nada mejorcito?

¿Estarían dispuestos los cajemenses (y los nogalenses) a un suicidio masivo, si no les repetían la dosis? Vaya usted a saber. A la mejor en Morena tienen otros datos.

El caso de Hermosillo merece especial mención, partiendo del hecho de que María Dolores del Río ya fue alcaldesa de la capital en el trienio 2003-2006 y lo hizo postulada por el PAN con una nada despreciable

cosecha de 116 mil votos. Luego quiso volver, también por el blanquiazul, pero le dijeron que nones, hizo su berrinche acusando a los gerentes del partido de bajarla a la mala (todos se quejan de lo mismo cuando les regatean su categoría de próceres de la democracia), tiró el arpa y se trepó a Movimiento Ciudadano.

Como seguramente pensaba que los hermosillenses no comían esperando su regreso, consiguió que el 2015 las multitudes emecistas se aferraran a que fuera su candidata y se aventó…sólo para pepenar 40 mil votos. Muy lejos de aquellos 116 mil de su primera vez.

El resto de la historia es de sobra conocido: fiel a sus convicciones democráticas (siempre que se las reconozcan en su beneficio) también tiró la camiseta del MC, se trepó en Morena durante la campaña del hoy gobernador Durazo y como premio recibió la Secretaría de Seguridad Pública, donde a lo más que llegó fue a contabilizar enfrentamientos, ejecutados y fosas clandestinas.

Y otra vez la misma pregunta: ¿a poco entre tantos morenistas de valía y para una plaza que representa casi la tercera parte del padrón estatal, no surgió en el sondeo partidista alguien mejor, que quien llegó a la presidencia municipal ¡hace 21 años!?

Alguna vez dijo Alfonso Durazo que “no se puede ir por la vida recogiendo cascajo”, peeeero… ¿“antes como antes, ahora como antes?

Pero bueno, algo verían los altos mandos en doña Lola como para aventarse un “tiro” con quien está casi cincho para buscar la reelección: Toño Astiazarán, con una administración de nada despreciables resultados a la vista.

En cuanto a San Luis Río Colorado, sería de justicia reconocer que por lo menos, la decisión de escoger como próximo candidato por Morena al hoy diputado local Ricardo Lugo Moreno, paró en seco las ansias del alcalde Santos Yescas González, que no conforme con haberse reelegido, ¡quería imponer a su hijo!, al estilo del priista Vicente “El Mijito” Terán, que sin rubor alguno se turnaba con su esposa la alcaldía y la diputación por Agua Prieta.

En suma, pues, y si por la víspera se saca el día, cuando menos con estas primeras nominaciones, no parece muy fuera de lugar concluír que Morena está apostándole todo al peso de la marca, a la certeza de que ganará postulando a cualquiera.

¿Le alcanzará? No falta mucho para saberlo.