Por Víctor Fausto Silva D.
Hace apenas cosa de un mes, la comidilla en el ámbito político fue el destape de quienes buscarán diputaciones federales y senadurías por parte de la coalición PRI-PAN-PRD.
Y si en algo hubo consenso, fue en que las listas despedían el añejo tufo del gandallismo, de que dichos partidos insisten en repetir los mismos vicios y las mismas machincuepas que los llevaron a cosechar el hartazgo y el rechazo ciudadano.
Oootra vez, volvieron a sacar las mismas cartitas y las mismas caritas que fueron llevándolos al precipicio.
Para empezar, Alejandro “Alito” Moreno, Marko Cortés y Jesús Zambrano, dejaron en casa cualquier vestigio de pudor y muy orondos anunciaron que cada cual se embolsará una senaduría, y por la ruta del mínimo esfuerzo: la plurinominal. “A’i” se la echa Xóchitl Gálvez fletándose por la Presidencia: ellos ya amarraron hueso.
Desde luego, los destapes de la triple alianza generaron en la contraparte del oficialismo la jubilosa y ya clásica embestida de que los conservadores, los oligarcas, los enemigos del pueblo y cuanto epíteto se les ocurre, vuelven por sus fueros y sus privilegios recurriendo a las nefastas prácticas que “la revolución de las conciencias” ya sepultó.
Por eso, se dice y se repite como letanía, la oposición está moralmente derrotada.
Y entonces, quienes presenciamos el espectáculo trienal o sexenal, quedamos a la espera de que Morena y sus aliados del PT y el Verde, dieran en los hechos una cátedra de cómo exorcizaron, moralizaron y sanearon en sólo cinco años y pico la vida política de este país…hasta que aparecieron sus propias listas.
Era de esperarse que en ellas aparecieran los más honrados, los más preparados, los que mejores resultados dieron, los más eficientes, los más puros y leales, capaces de mandar al basurero de la historia prácticas tan nefastas como el amiguismo, el compadrazgo y el nepotismo, tan fustigadas y satanizadas a lo largo del sexenio.
Y sin embargo, al conocerse ahora las listas de los bendecidos por el “tombolazo” (revolucionario método para disfrazar el dedazo), ni dudarlo que recobra vigencia el brevísimo cuento del guatemalteco Augusto Monterroso:
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
Porque mire usted:
Del parque jurásico ya aparecieron enlistados para el Senado Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña, ya esperados para cobrar el premio de consolación garantizado por López Obrador, después de fungir como “corcholatas” presidenciales, mientras Ricardo Monreal hace maletas para brincar de senador a diputado federal, pero el resto de la lista es como para igualar el marcador con la de su contraparte, en cuanto a lo de venados muy lampareados.
Es cierto que el dirigente Mario Delgado no agandalló para él como sus pares del PRI, PAN y PRD, pero (¡milagros de un tombolazo!) sí va al Senado su Secretaria General Citlali Hernández, como va también el sonorense Alejandro Esquer Verdugo, secretario particular de AMLO.
En la lista aparecen además 5 lugares con la leyenda de “reservado”…vaya usted a saber para quiénes, y quién se los reservó, porque se supone que el tombolazo decidía todo.
En cuanto a las diputaciones pluris por circunscripción, anote usted entre otros a Olga Sánchez Cordero (¡puro Frente Juvenil!), al impresentable Cuauhtémoc Blanco -una nulidad como gobernador de Morelos-, y al saltimbanqui ex panista Manuel Espino Barrientos.
El reparto de cuotas fue generoso. Anote también a Pedro Haces Barca, dirigente de la CATEM (la llamada CTM de Morena) y ¡Napoleón Gómez Urrutia!, que por ser un dechado de decencia sindical, brincará de senador a diputado, Ifigenia Martínez, Daniel Assaf, identificado como íntimo amigo de los hijos de López Obrador y Alfonso Ramírez Cuéllar, otra pieza de museo, pero éste como eterno dirigente de El Barzón.
Lo que sorprendió es que de última hora “bajaron” de las listas a Ramiro, hermano del presidente López Obrador, quizás –como dice la canción- “por tantita pena”.
Le digo, pues, estimado lector, que los discursos y las promesas de los dueños del poder terminan en el bote de la basura a la hora de partir y repartir el pastel.
Si se trata de buscar dinosaurios y las mismas caritas, da igual asomarse a una lista que a la otra.
Lo único que cambia son las etiquetas que se imponen entre ellos –liberales, conservadores, etc.- pero salvo unas cuantas excepciones de rostros nuevos y discurso fresco, termina uno topándose “con los mesmos” que llevan décadas turnándose posiciones y poder.
Y en muchos de los casos, ya hasta se dificulta identificarlos por sus orígenes, porque tienen una asombrosa capacidad para cambiar de trinchera y convicciones, como se cambia de calcetines.
Gane Claudia Sheinbaum o gane Xóchitl Gálvez, a cualquiera de ellas le quedará releer el minicuento de Monterroso:
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
Y con él les tocará gobernar…





























