Por Víctor Fausto Silva D.
Este viernes arrancará, ya con acciones en el campo de batalla, la que será una elección tan inédita como histórica, no sólo porque por primera vez la Presidencia de la república recaerá en una mujer (lo de Álvarez Máynez es pesadilla de borrachera), sino porque habrá de disputarse una cantidad nunca vista de cargos de elección popular.
Son en total 20 mil 375 puestos, entre locales (19 mil 746) y federales (629), lo que meses atrás llevó a declarar a la presidenta del INE, la sonorense Guadalupe Taddei Zavala, que éstas serán “las más complejas elecciones federales de nuestra historia reciente”.
Los puros números serían suficientes para respaldar su dicho, pero viendo cómo se ha ido desarrollando el entramado previo (precandidaturas, precampañas, intercampañas y esos disparates), diríamos que la señora se quedó corta: le faltó añadir que como nunca antes, también apuntan para ser las más violentas.
La mano negra del crimen organizado ya empezó a teñir de rojo varios estados, pues en apenas dos meses de este año, van 33 asesinatos de políticos, buena parte de ellos aspirantes a algún cargo de elección. Y sin distingo de partidos: basta ver el más reciente caso de Maravatío, Michoacán, donde ejecutaron a dos candidatos por la alcaldía, uno de Morena y otro del PAN.
Pero bueno, dirá doña Lupe con razón, esa es harina de otro costal, ya bastante lleno por cierto y sin necesidad de elecciones.
No es tampoco el propósito de esta columna, como lo indica su encabezado, sino dar un vistazo a la actuación del árbitro en vísperas de que inicien las hostilidades –sobre todo qué tan confiable resulta-, porque no parece traer precisamente muy firme el pulso para meter en cintura a los contendientes.
Desde su ascenso a la presidencia del INE, doña Guadalupe Taddei dio de qué hablar al rendir protesta con la mano izquierda, lo que muchos interpretaron como subliminal confesión de sus preferencias. Ella minimizó el gesto y dijo que garantizará piso parejo. Está por verse, pero en fin.
En lo interno vinieron luego sus tropezones para armar su equipo de trabajo, vistos como falta de pericia y capacidad de conciliación, pero también terminó armándolo.
Ya en lo directamente electoral, a Taddei se le vio tambaleante a la hora de meter orden en la adelantada tropelada de las “corcholatas” presidenciales, que tapizaron de propaganda el país en franco pitorreo de la ley, mientras el INE nadaba de muertito. No pasó nada: el árbitro ni siquiera silbó.
Y si bien a la señora le tocó que el presidente López Obrador le bajara “dos rayitas” a la feroz persecución que traía contra sus antecesores, siguió padeciendo los efectos del tijerazo presupuestal que la metió en aprietos para la adquisición de vehículos y otros equipos, destinados precisamente a sacar avante con eficiencia y sin sombra de dudas el complicado proceso.
Al parecer, también brincó el escollo, porque no volvió a decirse nada al respecto.
Así siguió caminando doña Lupe, insistiendo en su alentador mensaje de que no hay ni habrá favoritismos, una postura en la que, a querer y no, debieron caerle como empujón anímico y escudo ante los embates de AMLO, las multitudinarias marchas ciudadanas en defensa del INE… pero también como aviso de que mucha gente está pendiente de que cumpla su palabra.
Sin embargo, el Consejo General del INE sesionó este martes, y si usted creía que era para tronar el chicote y advertir que aquí nadie se pasa de la raya, está equivocado: lo hizo ¡para ablandar los criterios a la hora de fiscalizar los ingresos y gastos de las precampañas electorales!
Para abrir boca, tenía contempladas multas por 67 millones de pesos por diversas irregularidades, pero las rebajó a 51.5 millones.
Es cierto que a cada partido le tocó un coscorrón, pero donde seguramente se les botó el ombligo de la risa es en Morena, porque le detectaron 22 mil 172 espectaculares (del partido y sus aliados) que no fueron reportados, más bardas, pintas y mantas, tasando la multa en 23.2 millones de pesos.
Haciendo números, los guindas recibirán una sanción arribita de los mil pesos por cada espectacular ilegal. Además, los señores consejeros desecharon en algunos casos cancelar registros de precandidatos, aunque éstos no entregaron sus informes de ingresos y gastos, o bien lo hicieron en papel o por correo electrónico, pasándose por el arco del triunfo el pomposamente llamado “Sistema Integral de Fiscalización”, que supuestamente contabiliza hasta el último centavo.
O sea que cada quien declaró lo que le dio la gana tomando el atajo de hacerlo a la antigüita, birlando los “severos” controles del INE, y todavía de pilón lo apapacharon, perdonándole sanciones que de por sí lucen irrisorias.
En suma, pues, además de que sale barato pitorrearse de la ley, es el propio árbitro el que lo prohija.
¿Sabe usted quién votó por ablandar las sanciones? Exacto: la señora Taddei, más los consejeros Norma Irene de la Cruz, Rita Bell López, Carla Humphrey, Jorge Montaño, Uuc-kib Espadas y Arturo Castillo.
Ya se sabe que esto de las multas a los partidos es un perfecto juego del Tío Lolo, que se hacía tonto solo, porque a fin de cuentas el dinero no sale de los partidos, sino del lomo de todos los mexicanos con sus impuestos, pero si encima ni siquiera se cobran como lo estipula la ley, ¿qué podemos esperar de lo que viene?
¿Será capaz el INE de atajar y/o sancionar, por ejemplo, la innovadora guerra sucia que ya está dándose a través de redes sociales, robots y esas lindezas propias de la avanzada tecnología, o de proteger de ataques cibernéticos sus propios equipos, si ahorita perdona sanciones porque con la mano en la cintura le birlan su “sofisticado” sistema de fiscalización?
¿Cómo o qué tanto esperar que doña Guadalupe Taddei sea capaz de conducir una elección ordenada, imparcial y sobre todo creíble, cuando ella misma se suma a la simulación de hacerse chombitos cuando todos chirotean sobre la ley?
El tiempo está encima, y salvo su respetable opinión, estimado lector, entre tropezones como los señalados, a este árbitro no se le ve q ue digamos muy bien plantado sobre la cancha.
Ojalá y nos equivoquemos, porque no está en juego cualquier elección de algún ejido cachorero.
Y todavía faltará echarle un ojo para ver cómo se desempeña el Instituto Estatal Electoral, porque también estamos a escasos días de que se desate la tracatera local.





























