Traen a un psicópata corrupto, a hablar ¡De combate a la corrupción!

CARRUSEL
Por Víctor Fausto Silva D.

Estamos en tiempos de campaña, y por supuesto, con un abanico de perfiles, propuestas y ofertas que envidiaría cualquier mercadólogo de medio pelo, a la hora de vender un producto hasta agotar sus existencias.

Naturalmente, no hay candidato que se quede chico a la hora de promocionarse como la mejor opción, como el único más capaz y más preparado para cualquier reto que le pongan enfrente, y sí, claro que los hay, como lamentablemente también los hay que luego enseñan el cobre, o como dicen en los pueblos, son de los que se tiran largos para quedar cortos.

Sin embargo, de un tiempo acá a los partidos les ha dado por aparejar supuestos ejemplos de éxito a la hora de gobernar al amparo de sus siglas.

Entonces escogen a dos-que-tres individuos para que recorran el país –especialmente donde habrá elecciones- como encargados de llevar la “buena nueva” de que ellos se comen la lumbre a puños y que su marca es, por su sólo ejemplo, el non plus ultra a la hora de gobernar bien.

Lo malo para algunos de ellos es que o los desmiente la realidad o no aguantan un levantón de faldillas, que los deja en evidencia.

Todavía se recuerda cómo meses atrás -cuando apenas era “corcholata” interna en Morena-, doña Claudia Sheinbaum recorría el país impartiendo conferencias “magistrales” sobre la forma de conducir gobiernos exitosos…hasta que, mientras andaba en el periplo proselitista, se le empezó a caer en pedazos el Metro de la ciudad de México, y aquello se volvió chunga. Adiós a las conferencias.

Ahora, allá en Cajeme, están anunciando con bombo y platillos la presentación de Javier Corral Jurado, ex gobernador panista de Chihuahua y recién incorporado a Morena, quien viene a disertar sobre “Retos en el combate a la corrupción”, seguramente para repetir el maniqueo mantra de que los castos, puros e impolutos están en Morena, y que los corruptos existen nada más en la coalición de enfrente.

Por supuesto, nadie le quita al señor Corral ni a cualquier otro que se sienta en estado de cuasi beatitud, el derecho de disertar sobre lo que le pegue la gana, de no ser porque es precisamente de los que no aguantan un levantón de faldillas.

El que acaba de dárselo es el exalcalde de Chínipas, Chihuahua, Hugo Amed Schultz Alcaraz, quien desde la cárcel reveló la forma en la cual Corral Jurado le armó un artero “cuatro” para inculparlo por el asesinato de la periodista Miroslava Breach, cometido el 17 de mayo del 2017 en aquél estado.

Schultz narró que dos meses después del crimen, fue citado a una reunión ¡en el palacio de gobierno! por el entonces gobernador Corral, a quien entre otros funcionarios acompañaban el Fiscal General César Augusto Peniche y agentes del ministerio público a cargo de la investigación.

Las revelaciones del ex alcalde son amplias y detalladas, pero en síntesis, desnudan la sucia forma en la cual Corral Jurado y sus asistentes lo presionaron y fueron acorralándolo no sólo para que asumiera la culpa del homicidio, sino también para que involucrara en él a miembros del grupo delictivo de “los Salazar”.

“Me empezaron a interrogar, presionándome a que yo dijera el nombre de Los Salazar”, relató Schultz desde la prisión, “pero de ellos no sé nada”.

Fueron seis horas de tortura sicológica las que padeció el ex alcalde, con Corral y los fiscales tratando de poner en su boca confesiones para auto incriminarse y palabras nunca dichas.

“Me instaban a señalar a esa familia, Los Salazar. Yo estaba muy cansado y estresado, y no sabía nada de lo que ellos me preguntaban. Corral y Peniche distorsionaban mis palabras, y cuando les corregía, volvían a preguntarme lo mismo. Fueron seis horas de mucha presión, hasta las 12 de la noche estuvieron con preguntas, escribiendo, borrando y volviendo a escribir”, detalló Schultz Alcaraz.

“Imprimieron el documento final y me lo dieron para que lo firmara sin volverlo a leer. Después de firmarlo, me despedí de todos. Estaba muy nervioso, pero no desconfiaba del gobernador, además, no tenía nada que temer –explicó–, pero después leí cosas que ellos habían agregado y que yo no había dicho”.

Si esa no fue una manera atroz y corrupta de manipular el aparato judicial de Chihuahua por parte de Javier Corral, quién sabe cómo lo definan quienes ahora lo traen como conferencista, para pontificar ¡contra la corrupción!

El neo morenista no sólo amañó arteramente un proceso judicial contra quien hoy se defiende cuesta arriba desde la prisión, sino que además puso en riesgo su vida, al presionarlo para que señalara como involucrados en el asesinato de Miroslava Breach a “los Salazar”.

Una actitud deleznable y criminal la de Corral, por donde se le mire.

¿Con qué cara viene este martes a Cajeme, a darse golpes de pecho como adalid de la lucha anticorrupción, un sujeto que clínicamente puede clasificarse como psicópata?

Si ese es el nivel de conferencistas que vienen a exponer modelos o gobiernos “de éxito”, entonces no tardan en traer al nefasto René Bejarano, aquél sinvergüenza de las pacas de billetes que se embolsó hasta las ligas, o placear a María Dolores del Río para que diserte cómo acabar con la inseguridad pública en Sonora “en un año y tres meses”, como lo prometió, sólo para quedar en un ridículo que a ella no le da ni tantita pena, porque ahora sin pudor alguno quiere manotear la alcaldía de Hermosillo.

Más seriedad, señores. O un mínimo de vergüenza, si no es mucho pedir…