¿Qué sostiene la permanencia de la directora del hospital ISSSTE “Dr. Fernando Ocaranza”?

Gustavo Valenzuela Gonzalez

Hermosillo, Sonora.— Tras los recientes cambios en las subdelegaciones médica y administrativa del ISSSTE en Sonora, surge una interrogante entre trabajadores y derechohabientes: ¿qué sostiene la permanencia de la doctora Priscila Sauceda al frente del Hospital ISSSTE “Dr. Fernando Ocaranza”?

De manera extraoficial, se cuestiona si detrás de su permanencia pudiera existir algún acuerdo o respaldo que explique por qué continúa en el cargo, particularmente cuando se trata de una funcionaria que, presuntamente, conocía de primera mano las condiciones del hospital, el dictamen de Protección Civil y los riesgos señalados en éste.

También se señala que habría participado en compromisos para realizar las reparaciones necesarias; sin embargo, en diversas áreas los trabajos presuntamente aún no han iniciado y, donde se supone que se realizan, no se observan avances claros ni existe una fecha cierta de conclusión.

La preocupación no es menor. Dentro de la problemática del hospital también se ha señalado un incidente relacionado con un tubo de oxígeno que habría sido reventado durante trabajos realizados por personal, situación que genera cuestionamientos sobre si se tomaron previamente las medidas de seguridad y prevención necesarias para trabajar con instalaciones hospitalarias de esta naturaleza.

Ante este escenario, surge una pregunta entre trabajadores y derechohabientes: ¿quién está respaldando a la directora y, en su caso, quién estaría encubriendo su permanencia?

Las dudas también alcanzan el manejo de los recursos destinados a las reparaciones. Se cuestiona cuánto dinero público se ha ejercido, qué empresas fueron contratadas, bajo qué procedimientos se realizaron las contrataciones y si las empresas seleccionadas cuentan realmente con la capacidad técnica y experiencia comprobable para realizar trabajos especializados dentro de instalaciones hospitalarias.

También se considera necesario conocer si las empresas contratadas cuentan con antecedentes de trabajos en hospitales y experiencia en áreas críticas, como instalaciones eléctricas, climatización, tuberías, gases medicinales y demás sistemas cuya intervención requiere conocimientos especializados y estrictas medidas de seguridad.

La permanencia de la directora, después de aproximadamente seis años al frente del hospital y ante las condiciones que actualmente prevalecen, deja abiertas muchas interrogantes que las autoridades deberán responder.

¿Existe algún acuerdo para mantenerla en el cargo? ¿Quién respalda su permanencia? ¿Por qué no se ha determinado su situación administrativa? Y, sobre todo, ¿se está protegiendo a la directora o se está evitando revisar a fondo lo ocurrido durante los años en que tuvo conocimiento de la problemática del hospital?

Mientras tanto, trabajadores y derechohabientes continúan esperando respuestas, transparencia y soluciones reales.

Si las reparaciones se están realizando, que se informe cuánto se ha gastado, quién las ejecuta, qué experiencia tienen las empresas contratadas, cuáles son los avances y cuándo estarán terminadas. La opacidad solo incrementa las dudas.