Buscaba dónde acampar en Google Maps y terminó descubriendo un cráter de 390 millones de años

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Un astrónomo aficionado descubrió en Google Maps un cráter de 25 kilómetros en Canadá que se formó hace unos 390 millones de años

Un astrónomo aficionado que utilizaba Google Maps para buscar lugares donde acampar terminó detectando una estructura de 25 kilómetros que resultó ser la huella de un enorme impacto ocurrido hace unos 390 millones de años, mucho antes de que los dinosaurios aparecieran sobre la Tierra.

El hallazgo ocurrió en la remota región de Côte-Nord, en Quebec, Canadá, cerca del lago Marsal. Joël Lapointe observó desde imágenes satelitales una depresión circular que no aparecía registrada en las principales bases de datos de cráteres y decidió contactar a especialistas para averiguar qué había encontrado.

La estructura recibió el nombre de Uhackatik, elegido después de conversaciones con el Consejo Innu de Ekuanitshit, en cuyo territorio ancestral se encuentra. Con aproximadamente 25 kilómetros de diámetro, es además el cráter de impacto más grande descubierto desde Hiawatha, una estructura de 31 kilómetros localizada bajo el hielo de Groenlandia en 2018.

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¿Cómo encontró un cráter usando Google Maps?
El astrónomo aficionado exploraba caminos y posibles rutas para un viaje por la región cuando observó en el mapa una enorme depresión cerca del lago Marsal. Su primera reacción fue pensar que difícilmente podía haber encontrado algo que los científicos desconocieran.

“No es posible, ya deben conocerlo”, recordó haber pensado en entrevista con medios canadienses.
Sin embargo, al buscar la zona en bases de datos especializadas en impactos no encontró ningún registro.

Unos investigadores llegan en hidroavión al lago Marsal en octubre de 2025 para estudiar el cráter de impacto.NASA
Lapointe comenzó entonces a contactar investigadores. La información llegó primero a especialistas franceses, quienes en 2024 presentaron la zona del lago Marsal como candidata a convertirse en una nueva estructura de impacto durante una reunión de la Meteoritical Society.

Entre quienes conocieron posteriormente el caso estaba Gordon Osinski, geólogo planetario de Western University y director de Impact Earth, una base de datos sobre cráteres. Su primera reacción fue de escepticismo.

Osinski recibe regularmente mensajes de personas convencidas de haber localizado cráteres que finalmente resultan tener otros orígenes geológicos. Pero las características circulares de esta estructura y los primeros análisis fueron suficientes para organizar una expedición.

Científicos viajaron hasta el supuesto cráter
En octubre de 2025, un pequeño equipo llegó en hidroavión hasta la remota región para analizar las rocas.

El viaje no fue sencillo. La aeronave no pudo alcanzar directamente la orilla, por lo que los investigadores tuvieron que recorrer aproximadamente 50 metros dentro del agua cargando su equipo, antes de avanzar por una zona pantanosa y cubierta de vegetación.

Pero apenas durante el segundo día encontraron una de las pruebas que buscaban: conos de fragmentación o shatter cones.

Estas estructuras presentan patrones particulares producidos cuando una roca es sometida a presiones extremas por la onda de choque de un impacto. Para los geólogos, constituyen una de las evidencias visibles más claras de que un meteorito golpeó una zona.

También localizaron roca fundida por impacto, material que se forma cuando las enormes temperaturas y presiones generadas durante una colisión llegan a derretir parcialmente las rocas.

Los análisis posteriores permitieron estimar que el impacto ocurrió hace aproximadamente 390 millones de años, durante el periodo Devónico.

¿Qué tan grande fue el meteorito?
Los investigadores todavía estudian las características exactas del objeto que produjo Uhackatik y no han determinado públicamente su tamaño definitivo.

La dimensión del cráter, sin embargo, permite dimensionar la violencia del acontecimiento.

Osinski explicó a la NASA que un impacto capaz de producir actualmente una estructura semejante provocaría devastación regional capaz de destruir grandes ciudades y tendría efectos sobre el clima global.

El paso de cientos de millones de años modificó profundamente la estructura original. Erosión, vegetación, lagos y otros procesos geológicos hicieron que hoy no tenga la apariencia perfectamente circular que solemos asociar con los cráteres.

¿Ya es oficialmente un nuevo cráter?
El equipo científico considera que la evidencia disponible permite identificar prácticamente a Uhackatik como una estructura de impacto.

Sin embargo, todavía falta que el comité correspondiente de la Meteoritical Society le otorgue el reconocimiento formal, algo que se espera ocurra durante una de sus próximas reuniones.

Si esto sucede, se convertirá en la undécima estructura de impacto reconocida en Quebec.

En toda la Tierra se han confirmado alrededor de 200 estructuras de este tipo. Muchas otras pudieron desaparecer por la erosión, movimientos tectónicos o quedar enterradas bajo sedimentos y océanos.