En Corto
La frase es la expresión más clara del divorcio entre el discurso oficial y la realidad que viven millones de mexicanos. Decir que estamos mejor que Dinamarca no solo es falso en datos, es ofensivo.
Dinamarca tiene un sistema universal con cobertura total, con abasto de medicamentos del 100%, con tiempos de espera medidos en días, con hospitales equipados y sin cuotas. En México, en ese mismo periodo, se documentaron desabasto de medicinas oncológicas para niños, pacientes operados en el suelo por falta de camas, clínicas sin médicos los fines de semana y un INSABI que colapsó y tuvo que ser desaparecido por su propio fracaso. Compararnos con Dinamarca fue burlarse del dolor de la gente que hace fila desde las 4 de la mañana.
En segundo lugar, la frase encierra un profundo cinismo político y una estrategia de propaganda. No fue un error, fue una mentira repetida para sostener la narrativa de que la destrucción del Seguro Popular fue un éxito. Se destruyó un sistema que, con defectos, atendía a 53 millones de personas sin seguridad social, para improvisar un instituto sin reglas de operación, sin personal y sin medicinas. Decir “mejor que Dinamarca” servía para evadir cualquier rendición de cuentas: si ya somos los mejores del mundo, no hay nada que corregir, no hay desabasto que reconocer, no hay muertos que explicar. Es el uso del autoelogio como mecanismo de encubrimiento.
Finalmente, lo más grave que encierra la frase es la normalización de la mediocridad y la resignación. Un presidente no puede aspirar a que su población celebre las carencias como si fueran logros. Cuando el Estado dice que estar mejor que Dinamarca es tener farmacias gigantes que no surten, tener médicos cubanos sin cédula mientras se despide a residentes mexicanos, y tener pacientes que deben ampararse para recibir quimioterapia, lo que está diciendo es que los mexicanos merecen menos y deben conformarse. Esa frase no describe al sistema de salud, describe la soberbia de un gobierno que prefirió mentir antes que admitir que dejó al país sin sistema de salud.






























