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“¡Nos vamos a estrellar contra el suelo!”, advirtió desesperadamente una integrante de la tripulación del Learjet 60, segundos antes de que el avión se precipitara sobre una calle de Greenacres, en el condado de Palm Beach, Florida. La dramática comunicación con los controladores aéreos, que circula en redes sociales, permite reconstruir los últimos minutos de la aeronave y la emergencia que terminó con la vida de sus nueve ocupantes. La transmisión concluyó con una última expresión de angustia: “¡Se nos acabó el tiempo!”.
El accidente ocurrió este domingo, alrededor de las 12:50 horas locales, cuando el avión privado Learjet 60, matrícula N722BD, cayó en una zona residencial y comercial cercana a Military Trail, entre Cresthaven Boulevard y 10th Avenue North. Un video captado por la cámara de tablero de un automóvil muestra cómo la aeronave desciende prácticamente en picada, impacta contra el pavimento y provoca una enorme explosión que envuelve el lugar en una bola de fuego. El impacto abrió un cráter en plena calle, dejó restos del avión esparcidos y generó un incendio que movilizó a los equipos de emergencia.
Una emergencia que se agravó en cuestión de segundos
El Learjet, un avión bimotor de aproximadamente 22 años de antigüedad, había despegado del aeropuerto Austin-Bergstrom, en Texas, con destino a North Eleuthera, en las Bahamas. Durante el trayecto alcanzó una altitud de crucero cercana a los 41 mil pies, pero cuando se aproximaba a Florida comenzó a enfrentar condiciones meteorológicas adversas.
De acuerdo con las grabaciones de las comunicaciones aeronáuticas, minutos antes del accidente la tripulación reportó turbulencia moderada, formación de hielo que inicialmente consideraba manejable y una temperatura exterior de aproximadamente 47 grados Celsius bajo cero. Los movimientos del avión eran suficientemente intensos para provocar variaciones de altitud de hasta 700 pies.
Posteriormente, los pilotos informaron sobre la presencia de precipitaciones y solicitaron autorización para ascender en busca de mejores condiciones. Sin embargo, la situación empeoró rápidamente: la aeronave comenzó a perder altura a una velocidad extraordinaria y la tripulación declaró una emergencia mediante una llamada de auxilio Mayday.
“Mayday, Mayday”: el desesperado intento por controlar el avión
En la grabación se escucha a una voz de la tripulación informar inicialmente que el avión descendía a una velocidad de 10 mil pies por minuto. Poco después, la comunicación se vuelve todavía más alarmante cuando se reporta una condición de exceso de velocidad, conocida en aviación como overspeed, y una tasa de descenso que habría alcanzado los 20 mil pies por minuto.
“Estamos descendiendo 10 mil pies por minuto”, se escucha en la comunicación, antes de que la tripulación advierta que la velocidad de caída se ha duplicado. El controlador aéreo intenta mantener el contacto y ofrece apoyo, mientras la situación dentro de la cabina se vuelve cada vez más desesperada.
“¡Vamos a estrellarnos contra el suelo!”, advierte una voz femenina, presuntamente de la piloto. En los últimos momentos se escuchan gritos y una expresión de angustia antes de que la transmisión se interrumpa: “¡Puta madre, se nos acabó el tiempo!”.
Los registros de seguimiento de vuelo muestran la magnitud de la emergencia: el avión pasó de aproximadamente 35 mil 250 pies a 8 mil 750 pies en un lapso muy breve, antes de que se perdiera su señal. Otros datos de seguimiento indican que llegó a perder cerca de 27 mil pies de altitud en aproximadamente un minuto. Los videos captados desde vehículos en tierra muestran la caída casi vertical y la explosión que siguió al impacto.
Nueve muertos y cientos de residentes afectados
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó que las nueve personas que viajaban a bordo murieron en el accidente. Hasta los primeros reportes oficiales no se habían confirmado víctimas mortales entre las personas que se encontraban en tierra, pese a que el avión cayó en una zona habitacional, cerca de un parque de casas móviles y establecimientos comerciales.
La explosión y los daños ocasionados por el impacto obligaron a las autoridades a desplegar un amplio operativo de emergencia. Alrededor de 600 residentes de la comunidad cercana necesitarán alojamiento temporal debido a las afectaciones provocadas por el siniestro. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, describió la escena como algo que “parecía un misil cayendo”.
El lugar del accidente se encuentra a varios kilómetros del aeropuerto de Palm Beach y aproximadamente a seis o siete millas de Mar-a-Lago, la residencia del presidente Donald Trump. Sin embargo, no existe información oficial que relacione el desplome con instalaciones de seguridad o sistemas de defensa aérea.
La FAA y la NTSB investigan las causas
La Administración Federal de Aviación (FAA) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) iniciaron una investigación para determinar qué provocó la pérdida de control de la aeronave. La NTSB encabezará las pesquisas y desplegará un equipo especializado en el lugar del accidente, con investigadores que llegarán entre este domingo y el lunes. También se prevé una comparecencia informativa en West Palm Beach para dar a conocer los primeros detalles.
La formación de hielo, las turbulencias, las precipitaciones y la posible pérdida de control se encuentran entre los elementos que deberán analizarse, aunque hasta el momento no existe una causa confirmada.
Las identidades de las nueve víctimas tampoco habían sido divulgadas en los primeros reportes. Mientras los investigadores comienzan a reconstruir lo ocurrido, las grabaciones de la comunicación entre la tripulación y los controladores aéreos ofrecen un estremecedor testimonio de los últimos instantes de un vuelo que terminó en tragedia sobre una zona habitada de Florida.

































