FrancoMirador / Facebook
Cuba habla de bloqueo.
Estados Unidos decidió responder mostrando relojes.
Yates.
Mansiones.
Y hasta una isla privada.

El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, llevó fotografías al pleno de Naciones Unidas para denunciar los privilegios que Washington atribuye a la familia Castro y a la élite cubana.
Mostró a Fidel Castro con dos Rolex valorados en unos US$40.000.
Después habló de una residencia en Varadero con piscinas, mármol, sauna, jacuzzi y muelle privado.
Y terminó con Cayo Piedra: una isla atribuida a la familia Castro con marina, restaurante flotante, yate y hasta una laguna para delfines.

La delegación cubana protestó furiosamente durante la intervención.
Washington quería dejar una sola imagen:
mientras el cubano común enfrenta escasez y apagones, quienes gobernaron la revolución habrían vivido rodeados de lujos.
Las propiedades y valores fueron presentados como acusaciones del Gobierno estadounidense; Cuba rechaza la narrativa de Washington sobre las causas de su crisis.
¿El problema de Cuba es solamente el embargo o también una élite que nunca vivió como el pueblo al que pidió sacrificios?

































