Distopía

Columna Corte de Caja de Jesus Villegas Gastelum

15:27 horas en Avenida Presidente Masarik de la Ciudad de México, donde el usual tráfico de Land Rovers, Bentleys y Jaguars sobre las calles de la icónica Colonia Polanco hoy ha desaparecido ante la iracunda turba que avanza imparable vandalizando todo a su paso, gritando al unísono consignas altisonantes contra “los ricos”, esa “perniciosa” y “maliciosa” clase social que a decir de “la bola” es el origen de todos los males del país.

La polarización crece y donde antes olía a Chanel hoy se respira odio, adrenalina y pintura en spray, por ello al arribar la turba a la esquina con la calle Anatole France la creciente erupción de decibeles se torna en una explosión de éxtasis al romperse con palos y piedras las costosas vitrinas de Louis Vuitton, Hermés y Gucci, ¡rompan todo!, ¡llévense todo!, es el grito de guerra para iniciar al saqueo, es el clímax de la turba, es el inicio del “Nuevo Orden”.

Hablamos de la trama de “Nuevo Orden”, película estrenada en septiembre de 2020, que fue escrita, dirigida, producida y editada por Michel Franco, cineasta mexicano reconocido por filmes como “Después de Lucia”, “Chronic” y “Las Hijas de Abril” y que por este filme protagonizado por Naian González y Diego Boneta obtuvo reconocimientos en los festivales internacionales de cine de Venecia y Estocolmo.

El filme ya disponible en la plataforma Amazon Prime recibió en México críticas dispares, ya que mientras algunos críticos especializados la calificaron positivamente por su carácter reflexivo, otros la consideraron clasista y racista, mientras para el público en general su percepción negativa se basó en criticas en redes sociales al tráiler promocional que algunos consideraban criminalizaba las protestas sociales y la pobreza, además de las polémicas declaraciones del propio Michel Franco quien ante las críticas señaló que su filme mostraba el “profundo racismo inverso” en México, señalando que él mismo se había sentido víctima de “crímenes de odio” por su condición de “whitexican”, declaraciones que merecieron posteriormente una disculpa en redes sociales.

Lo que es un hecho es que más allá de gustos y preferencias personales sobre el filme, el mismo pone sobre la mesa una inquietante distopía de la sociedad mexicana que ante el abono durante años del fertilizante de la polarización social hoy lamentablemente muestra inquietantes brotes de maleza por doquier, y por ello ante la coyuntura actual del proceso electoral 2021, nos plantea una situación definitoria donde podemos optar por mirar a otro lado mientras se propaga la insana hierba mala, que ocultará cada vez más fauna nociva, o elegimos aplicar el mejor herbicida disponible para combatirla o de preferencia desterrarla de raíz para siempre.

Si bien las campañas políticas debieran ser la arena propicia para comparar visiones y confrontar ideas sobre la mejor forma de combatir problemas muchas veces ancestrales, la fruslería y cada vez más recurrente frivolidad de los candidatos nos ha llevado a una espiral decadente donde se carece de propuestas viables y concretas de solución y en su lugar solo predominan las descalificaciones, ataques y campañas negras.

Como electores tenemos la responsabilidad de no caer en el juego de la frivolidad, ausencia de propuestas y campañas negras a las que cada vez nos orillan más la mayoría de los candidatos, ya que todo ello sin duda abona al encono y polarización con nuestros vecinos, amigos y familiares, y esto es precisamente lo opuesto que requerimos para avanzar como sociedad.

Si hoy en pleno 2021 aún existen candidatos impresentables bajo cualquier óptica o rasero, es porque esa nociva fauna amoral e ideológicamente estéril aún le apuesta a que también todavía existen ciudadanos impresentables que no exhibirán su exigüidad o incongruencias, que elegirán mirar hacia otro lado, que preferirán propagar campañas negras y “fake news” en lugar de propuestas, que no se informarán, que no contribuirán a un debate respetuoso de ideas y proyectos o que simplemente rehuirán a su responsabilidad de elegir las mejores opciones y castigar electoralmente a esa fauna nociva que tanto ha dañado a nuestro país.

Es tiempo de reflexión y acción, tiempo de dejar atrás frivolidades como solo visualizar “Chairos” vs. “Fifís” cuando realmente todos buscamos lo mismo: que la sociedad distópica del “Nuevo Orden” solo sea una simple película de ficción.