¿Qué México queremos?

Por: Mario Munguía Murillo

Cuando los peninsulares se establecieron en el territorio, hoy llamado México, la
división social era muy marcada; por un lado, los nativos; en otro lugar los
peninsulares de la baja sociedad española y, los privilegiados por la corona.

Los nativos eran, en principio los esclavos –mujeres y hombres por igual– que
servían en las casas de los señores feudales y hacendados, y también a los
políticos de la época; otros esclavos en los campos y minas –hasta su muerte–.
Solo tenían derecho a una o dos comidas, dependían del humor del patrón.

Eran los criollos los que mandaban, que, junto al cacique nativo, tlatoani,
negociaban la esclavitud de su tribu. El tlatoani los vendía al mejor postor.

Los peninsulares poco a poco fueron ocupando el territorio, desplazando a las
tribus que mansamente sucumbieron ante la cruz y la espada. Franciscanos,
Agustinos y Jesuitas, fueron los artífices de la evangelización que transformo su
modo de vida ancestral.

Fue la primera vez que los nativos se enfrentaron a la contracultura, pero, que
bien aprovecharon para inventar “sus usos y costumbres”. Mismos que han ido
cambiando –desde entonces hasta la fecha– y adaptándose a las circunstancias
de su entorno social.

Con ello, llego el mestizaje. Y pocos de la “raza de bronce” lucharon para
mantener su origen; con la mayoría, nació una “nueva raza”, esa que hoy
conocemos como mexicanos, pero también, continúan los mejicanos con J de
jodidos.

En el transcurso de los primeros 300 años, llegaron de diferentes partes de la
Europa antigua, otros personajes que se fueron adaptando entre los peninsulares
y nativos; pero también ellos han sido parte de contribuir al mestizaje que aún
hoy en día pululan en este hermoso país.

Hoy, se van a conmemoran los “primeros” 700 años de la fundación de
Teotihuacan, dicen. En sus pirámides se sacrificaban doncellas y niños que,
después eran ingeridos por sus sacerdotes (canibalismo, está documentado).

El mundo ha evolucionado y; México también, se supone. En esa evolución,
vemos a países que han sufrido las peores guerras de exterminio y, han
sobrevivido y sobresalido. Japón, entre muchos más, por poner un ejemplo, salió
adelante conservando sus antiguas tradiciones, pero, le apostaron a la educación
y, hoy vemos sus resultados en solo 70 años.

Aquí, en este país México, a 700 años de la fundación de Teotihuacán, dicen; los
actuales políticos gobernantes 4t, quieren imponer los “usos y costumbres” de
una Mesoamérica que ya no existe.

Cuando hablan de “el pueblo, los hermanos ancestrales”, su voz suena como
aquellas de cuando llegaron los evangelizadores hace 500 años ofreciéndoles
cuentas de vidrio y espejitos; pero, lo peor y más triste, es ver y oír a académicos
y profesionistas aceptando como “verdad las mentiras” de una historia que es,
solo eso, historia.

México es hoy, un país dividido entre los buenos y malos; bueno, si estas
conmigo; malo, si piensas distinto. Eso se llama clasismo.

Mientras el dogma (porque ni siquiera es ideología) este sobre la razón, la ética y
la honestidad, el país, México, seguirá hundiéndose en la mediocridad, la
violencia, la falta de educación y salud.

Pero mejor a’i se las dejo…se acordarán los “activistas” de los 70s que sucedió y
sobre todo, quienes eran gobierno el 10 de junio, día del
Halconazo…¡¡¡SARAVAH!!!