Cristina Gómez Lima
La Jornada
Hermosillo, Son. Entre pancartas, consignas y el cierre total del bulevar José María Morelos, trabajadores, jubilados y derechohabientes del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) reanudaron este jueves sus protestas para exigir la construcción de un nuevo hospital en Hermosillo, al advertir que el actual Hospital “Fernando Ocaranza” opera en condiciones críticas y representa un riesgo para pacientes y personal.
La manifestación inició alrededor de las 07:00 horas frente al nosocomio y paralizó la circulación en una de las principales arterias de Hermosillo; los inconformes pidieron comprensión a la ciudadanía y aseguraron que el cierre es una medida de presión ante la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades federales, particularmente del director general del Issste, Martí Batres Guadarrama. El cierre de la avenida en ambos sentidos provocó desvíos hacia las calles Juárez, Israel González y el bulevar Valentín Gómez Farías, mientras agentes de tránsito permanecieron en la zona para orientar a los automovilistas.
La exigencia central es la construcción de un nuevo hospital, debido a las constantes fallas en la infraestructura del “Fernando Ocaranza”, entre ellas la falta de aire acondicionado, problemas en el sistema eléctrico, suspensión de consultas externas y el traslado de cirugías a otras instituciones médicas.
María Eugenia Rodarte Ramos, presidenta de Jubilados y Pensionados Federalizados y representante de los derechohabientes, informó que al menos 176 pacientes han tenido que ser intervenidos quirúrgicamente en otros hospitales debido a las condiciones en las que se encuentra el Issste de Hermosillo: “Seguimos con expedientes perdidos, con suspensión de consultas y con un hospital en contingencia. Las reparaciones que se han hecho son temporales y no resuelven el problema de fondo”, señaló.
La dirigente reconoció que en las últimas semanas se han registrado algunos avances, como la instalación de equipos de aire acondicionado de cinco toneladas, mejoras en el cableado eléctrico y trabajos en los quirófanos; sin embargo, sostuvo que estas acciones únicamente permiten mantener la operación de manera provisional.
“El hospital es una bomba de tiempo. No hay una fecha concreta para la construcción de un nuevo edificio y, aun si hoy se autorizara, tomaría al menos dos años concluirlo. Por eso necesitamos que el proyecto inicie ya”, expresó.
Las altas temperaturas que se registran en Hermosillo han agravado la situación al interior del hospital. Trabajadores y pacientes denunciaron que el calor es prácticamente insoportable en algunas áreas, mientras que los aerocoolers instalados de manera emergente no han logrado mitigar las condiciones y, por el contrario, han generado molestias entre usuarios y personal.
Los manifestantes también señalaron la ausencia de representantes del Issste en las mesas de seguimiento instaladas desde el pasado 15 de junio por gestiones del gobernador de Sonora, Alfonso Durazo Montaño, para atender el rezago médico-quirúrgico y las deficiencias del hospital.










































