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La cartera sanitaria informó que la inmunización incluyó una campaña extraordinaria para bebés de seis a once meses y acciones de contención desde mayo, ante un aumento de casos ligado a reclasificación de registros
Guatemala enfrenta uno de los brotes de sarampión más extensos de su historia reciente, con 26 muertes y 27,145 casos confirmados hasta el 5 de julio de 2026, según datos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS).
La situación mantiene activa la alerta epidemiológica, aun cuando los nuevos contagios semanales muestran una tendencia descendente, y coloca a la vacunación como la principal herramienta de contención, de acuerdo con la información oficial compartida por el MSPAS.
El impacto del brote se refleja en la magnitud de la respuesta sanitaria. El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social reportó que hasta el 29 de junio se habían aplicado 1.5 millones de dosis de vacuna contra el sarampión. De ese total, 65,411 dosis correspondieron a niñas y niños de seis a once meses a través de una campaña extraordinaria, 297,217 se destinaron al esquema regular para menores de doce meses a siete años, y 1.1 millones fueron administradas a personas de siete a menos de cincuenta años, incluyendo esquemas atrasados, grupos de riesgo y contactos de casos confirmados. Esta última cifra incluye la campaña de contención implementada desde el 11 de mayo, detalló el MSPAS.
Una actualización presentada por el ministerio aclaró que el aumento en la cantidad total de casos responde a una reclasificación de registros que busca reflejar con mayor fidelidad la situación de la enfermedad en el país. El organismo sanitario recalcó que este ajuste no significa un repunte reciente en la transmisión del virus, sino una mejora en la clasificación de casos previamente identificados.
Según el informe oficial, del total nacional, 7,489 casos (27.6%) recibieron confirmación por laboratorio, 3,054 (11.3%) por nexo epidemiológico y 16,602 (61.2%) por criterio clínico. La tasa de letalidad se mantiene en 0.10%, lo que equivale a una muerte por cada mil personas diagnosticadas con sarampión.
Los departamentos más afectados
El brote presenta una distribución geográfica desigual. El departamento de Guatemala registra la mayor carga con 10,248 casos, seguido por Quetzaltenango (2,238), Quiché (2,183), Sololá (1,367), Izabal (1,199) y Totonicapán (1,016). Esta concentración en la región central ha impulsado la intensificación de las acciones de salud pública, sobre todo en las áreas de mayor incidencia.
Las autoridades sanitarias han subrayado que aunque la curva de infecciones semanales desciende tras el pico registrado en las semanas 15 y 16 del año, un solo caso basta para mantener la circulación del virus en el territorio nacional. Insisten en que quienes no han recibido el esquema completo de vacunación permanecen en mayor riesgo de contagio y complicaciones graves.
El análisis epidemiológico indica que las personas de 15 a 39 años concentran más de la mitad de los casos confirmados en el brote actual. Los menores de un año siguen siendo el grupo más vulnerable, ya sea porque no alcanzan la edad necesaria para la inmunización o porque no han completado las dosis correspondientes.
Los departamentos con más muertes
En cuanto a la mortalidad, Quiché encabeza la lista de departamentos con más fallecimientos asociados al sarampión, con diez muertes. Le siguen Guatemala con cinco, Quetzaltenango y Totonicapán con tres cada uno, Sololá e Izabal con dos por departamento, y Retalhuleu, Chimaltenango y Sacatepéquez con uno cada uno. La Comisión Nacional de Salud ha revisado los 26 decesos; veinticinco se atribuyen directamente al sarampión y uno se mantiene bajo investigación por falta de información clínica completa.
El informe oficial identifica a la neumonía como la complicación más común entre las personas que murieron, presente en la mayoría de los casos. También se documentaron situaciones como choque séptico, dificultad respiratoria, distrés respiratorio, encefalitis, infecciones urinarias y complicaciones relacionadas con el embarazo. Entre los factores que elevaron el riesgo de muerte figuran cardiopatías congénitas, parálisis cerebral, diabetes, enfermedad renal crónica, desnutrición y embarazos de alto riesgo.
De acuerdo con el recuento, la mayoría de los fallecidos corresponde a perfiles que comparten características como no haber completado el esquema de vacunación, padecer enfermedades preexistentes, estar inmunocomprometidos o tratarse de mujeres embarazadas. En varios casos, se trató de niños demasiado pequeños para haber accedido a la inmunización completa.
La persistencia del brote mantiene en alerta al sistema de salud pública de Guatemala. El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social reiteró la importancia de la vacunación como principal barrera para evitar nuevos casos y recomendó a la población acudir a los centros de salud para completar los esquemas de inmunización, especialmente en los grupos de mayor vulnerabilidad.







































