Crecimiento del empleo provoca críticas de Trump a la Fed y los mercados por la inflación

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Debido a que el crecimiento prometido aún no se materializa, el presidente ha perdido parte de la confianza de los ciudadanos en su capacidad para conducir la economía del país y sus propias políticas han contribuido al aumento de las tasas de interés

El presidente Donald Trump ha pasado 20 meses prometiendo que Estados Unidos estaba a punto de vivir un auge económico. Pero el sorprendentemente positivo informe de empleo del viernes terminó provocándole frustración.

Las cifras de empleo de agosto podrían haber sido un bienvenido respiro tras meses de contrataciones lentas y preocupaciones por la inflación que han pesado sobre Trump y su partido a dos meses del Día de las Elecciones. Pero, en declaraciones hechas desde el Despacho Oval, Trump, en cambio, inició una sesión de quejas sobre la inflación y las tasas de interés.

Centró su enojo en los mercados financieros, la Reserva Federal y los socios comerciales de Estados Unidos. Cuestionó la idea comúnmente aceptada en economía de que la ganancia inesperada de 162 mil empleos en agosto podría generar presiones inflacionarias.

“El éxito no causa inflación. La estupidez causa inflación”, se desahogó Trump en el Despacho Oval, al calificar de “una locura” que los mercados bursátiles cayeran el viernes por preocupaciones inflacionarias.

Durante su segundo mandato, la combinación de una caída en las contrataciones y un aumento en los precios ha perseguido a Trump y su promesa de desatar de inmediato niveles históricos de crecimiento. “Cuando gane la elección, comenzaremos inmediatamente un nuevo auge económico de Trump”, afirmó el entonces candidato en un mitin de agosto de 2024 en Carolina del Norte.

Pero hasta ahora, la economía ha crecido aproximadamente un 2% anual, más lento que los avances logrados durante el gobierno del expresidente Joe Biden.

Trump atribuyó su incapacidad para lograr un crecimiento más fuerte al aumento de las tasas de interés de la deuda del gobierno de Estados Unidos, y escribió en redes sociales que el país podría tomar represalias dejando de comerciar con países extranjeros.

Las tasas han ido subiendo en respuesta a una inflación persistentemente alta alimentada por los aranceles de Trump y a la escasez de petróleo derivada de la guerra con Irán.

La deuda nacional ya superó el intimidante umbral de 40 billones de dólares y el viernes, la tasa del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años subió a 4,79%.

Trump ha perdido parte de su credibilidad en la economía

Debido a que el crecimiento prometido aún no se materializa, el presidente ha perdido parte de la confianza del público en su capacidad para conducir la economía más grande del mundo. Sus propias políticas han contribuido, en parte, a la inflación y a las altas tasas de interés que desea atribuir a otros.

“La credibilidad del gobierno en materia de crecimiento, inflación, tasas, deuda y dinámica de déficit se ha visto afectada dadas las predicciones desmesuradas que no coinciden con la realidad económica”, señaló Joe Brusuelas, economista jefe de la consultora RSM US.

Si la Fed hiciera lo que Trump quiere y recortara su tasa de referencia para que más dinero pudiera fluir hacia la economía estadounidense, la posible entrada de efectivo podría empeorar aún más la inflación y sumarse a sus dolores de cabeza políticos y económicos.

Pero el presidente rebatió este concepto fundamental de la política monetaria. Afirmó el viernes que el producto interno bruto crecería “12, 13, 14, 15%” si las tasas fueran más bajas, mientras parecía restar importancia a los riesgos inflacionarios.

“Podríamos tener un PIB que rompería todos y cada uno de los récords”, sostuvo.

La amenaza del mandatario de cortar el comercio exterior podría poner en peligro el crecimiento, perjudicando aún más sus índices.

Su reciente imposición de aranceles contra Canadá se ha convertido en un problema para los republicanos en las contiendas al Senado en Maine y Michigan.

Los asesores de Trump ven un futuro más prometedor por la IA, los aranceles y los recortes de impuestos

Funcionarios de Trump dicen que sus políticas funcionan como se pretendía. Sostienen que el desarrollo de la inteligencia artificial conducirá a una mayor productividad para impulsar el crecimiento.

Afirman que los aranceles del año pasado deberían, en última instancia, traer más trabajo fabril a Estados Unidos, mientras que los recortes fiscales de Trump crearán más inversión empresarial y los esfuerzos de su gobierno por identificar el fraude generarán ahorros para los contribuyentes.

“Espero un crecimiento más alto”, dijo Christopher Phelan, presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca. “Estamos actuando para que pasen cosas buenas”.

Phelan indicó que el reciente crecimiento del empleo ha sido aproximadamente el doble de lo necesario para igualar el crecimiento de la población. Considera totalmente posible que los aumentos de productividad puedan elevar el crecimiento general durante los próximos años, aunque reconoció que el crecimiento, por sí solo, quizá no sea suficiente para resolver todos los desafíos financieros del país.

Debido a que los costos del Seguro Social y Medicare aumentan más rápido que los ingresos, es poco probable que el crecimiento, por sí solo, reduzca de manera significativa los déficits presupuestarios.

El crecimiento no basta para arreglar los déficits presupuestarios

Si el crecimiento económico de Estados Unidos pudiera superar el 3% anual durante la próxima década, eso solo alcanzaría para estabilizar la ya elevada carga de deuda del gobierno, según un análisis de Ernie Tedeschi, jefe de perspectivas económicas e investigación en Stripe, la empresa de tecnología financiera.

Tedeschi dijo que estaría “encantado” si la inteligencia artificial pudiera ayudar a lograr ese tipo de avances durante 10 años seguidos, pero la historia muestra que un crecimiento tan grande debido a avances en computación probablemente es “desmesuradamente optimista”.