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ENTRE LÍNEAS
En Cananea ya pueden presumir algo que no cualquiera: hasta las mochilas tienen presupuesto de lujo.
El ISAF documentó una diferencia de $27.7 millones de pesos entre lo reportado por Contabilidad y lo registrado en el Sistema de Ingresos, además de $122,399 pesos en gastos pendientes de comprobar.
Y entre esos gastos aparece una joyita: $10 mil pesos por una mochila para laptop.
¡Diez mil pesos!
¿Será mochila o maletín presidencial? Porque por ese precio mínimo debería traer la laptop, cargador, internet y hasta chofer.
La presidenta Carmen Esmeralda González Tapia ya salió a decir que todavía existe tiempo para solventar las observaciones. Sí, es cierto. Pero el tiempo para explicar no borra las observaciones.
Y aquí viene el verdadero chisme político de Cananea.
Entre pasillos se escucha que no todo el movimiento financiero tendría que cargarlo la presidenta sola y que su círculo más cercano —particularmente su hombre de mayor confianza— habría tenido mucho que ver en algunas de estas decisiones.
Ojo: eso es un señalamiento que circula políticamente, no una conclusión del ISAF. Por eso la pregunta es obligada:
¿Quién tomó las decisiones? ¿Quién autorizó? ¿Y quién se llevó la rebanada más grande del pastel?
Porque a la presidenta, dicen, sí le ha tocado su parte del pastel… pero hay quienes aseguran que alguien más se sirvió la rebanada grande.
Y mientras Cananea intenta justificar 27.7 millones, nosotros desde Magdalena —hermanos distritales— nomás preguntamos:
¿Quién va a pagar la cuenta?
Porque aquí sí hay de dos sopas:
o se afrontan las consecuencias, o veremos si el salvavidas político de Morena aparece antes de que se hunda el barco.








































