10 mil 500 baches después, Navojoa sigue igual

Editorial/El Diario MX

Hay informes que se escuchan bien. Y hay calles que los desmienten.

El alcalde Jorge Alberto Elías Retes asegura que su gobierno ha tapado más de 10 mil 500 baches, rehabilitado más de 450 mil metros cuadrados de caminos de terracería y realizado obras de pavimentación en 17 cruceros de alto flujo.

También presume una inversión de 114 millones 409 mil 326 pesos en pavimentación, bacheo y rehabilitación de caminos.

El problema es que Navojoa no se recorre con cifras. Se recorre por sus calles.

Y ahí es donde el discurso empieza a perder fuerza.

Después de 10 mil 500 baches supuestamente atendidos, las vialidades de la ciudad siguen presentando un deterioro que difícilmente permite hablar de una transformación visible.

No hace falta recorrer toda la ciudad para comprobarlo.

Hace unos momentos, un automovilista cayó en un socavón en Cuarta y Chihuahua.

Un socavón.

Mientras el informe habla de miles de baches tapados, la ciudad sigue produciendo nuevos peligros para quienes simplemente intentan llegar a su destino.

Entonces aparece la pregunta inevitable: ¿Dónde está el cambio?

Si se han tapado 10 mil 500 baches y la percepción en las calles sigue siendo prácticamente la misma, algo no está funcionando.

Tal vez el problema es que se está midiendo el éxito por la cantidad de hoyos tapados y no por la calidad de las vialidades recuperadas.

Tapar un bache no necesariamente es resolver una calle.

Mucho menos cuando el problema de fondo es una infraestructura envejecida, drenajes deteriorados, hundimientos, falta de mantenimiento preventivo y años de abandono acumulado.

Ahora el Ayuntamiento anuncia 150 kilómetros de pavimentación.

La cifra suena enorme.

Pero antes de pensar en 150 kilómetros, habría que preguntarse por los kilómetros que hoy ya existen y están en condiciones deplorables.

Pavimentar mucho también puede significar administrar mal si no existe un programa permanente para conservar lo construido.

El alcalde habla de maquinaria propia, banco de materiales, planta de asfalto y gestiones ante Pemex para obtener 100 mil toneladas de asfalto.

Ojalá ocurra.

Navojoa necesita obras.

Pero necesita todavía más que esas obras sean visibles, duraderas y verificables.

Porque el ciudadano no vive dentro del informe.

Vive afuera.

Ahí están las suspensiones dañadas.

Ahí están los vehículos esquivando baches.

Ahí están las calles que se vuelven intransitables después de una lluvia.

Ahí están los socavones.

Y ahí está la contradicción más incómoda de todas:

si se han invertido 114 millones de pesos y se han tapado más de 10 mil 500 baches, ¿por qué Navojoa sigue sintiéndose como una ciudad que no ha resuelto su problema de vialidades?

La respuesta no puede ser otro anuncio.

Tampoco otra cifra.

Tiene que ser una calle que aguante.

Porque al ciudadano no le importa cuántos baches aparecen como atendidos en una presentación.

Le importa llegar a su casa sin caer en uno.

Y hoy, en Cuarta y Chihuahua, quedó demostrado que ese problema sigue más vivo que nunca.