excelsior
El Juego de Estrellas convirtió a Filadelfia en el escenario de una fiesta patriótica, pero sobre el diamante la Liga Americana volvió a imponer su histórica hegemonía al vencer 4-0 a la Liga Nacional. Cody Bellinger fue elegido el Jugador Más Valioso.
Mientras Estados Unidos celebró el 250 aniversario de su Independencia, la Liga Americana aprovechó el escenario para recordar quién ha dominado el Juego de Estrellas durante las últimas décadas. Con un ataque de tres carreras desde la primera entrada, encabezado por Cody Bellinger, y una actuación impecable de su cuerpo de lanzadores, el joven circuito derrotó 4-0 a la Liga Nacional en el Citizens Bank Park para conquistar su victoria número 23 en los últimos 29 Clásicos de Media Temporada.
La edición 96 del Juego de Estrellas estuvo completamente impregnada de patriotismo. Filadelfia, considerada la cuna de Estados Unidos, recibió el evento como parte de las celebraciones por el 250 aniversario del país, con una ceremonia que incluyó la interpretación del himno nacional por Patti LaBelle, un espectáculo de fuegos artificiales al ritmo de “America the Beautiful”, de Ray Charles, el tradicional homenaje de Stand Up To Cancer, acompañado por una presentación en vivo de Boyz II Men, además de múltiples referencias al nacimiento de la nación.
Pero una vez que comenzó el beisbol, la fiesta cambió rápidamente de dueño.
Los Yankees marcaron el rumbo
El abridor de la Liga Nacional, Cristopher Sánchez, vivió una de sus noches más complicadas frente a su gente. La ofensiva de la Americana atacó desde el primer episodio y nunca volvió a mirar atrás.
Yordan Álvarez abrió la amenaza con un sencillo. Posteriormente, Shea Langeliers y Bobby Witt Jr. negociaron bases por bolas para llenar las almohadillas con dos outs.
Fue entonces cuando aparecieron dos peloteros de los Yankees de Nueva York para cambiar el rumbo del encuentro.
Primero, Cody Bellinger conectó un sólido sencillo al jardín central para remolcar dos carreras. Inmediatamente después, Ben Rice encontró un hueco por el centro del diamante para enviar otra anotación al plato y colocar una ventaja de 3-0 que terminó siendo definitiva.
El batazo de Bellinger no sólo encaminó el triunfo de la Liga Americana. También le permitió quedarse con el Premio Ted Williams al Jugador Más Valioso del Juego de Estrellas.
Además, Bellinger y Rice escribieron una página poco común en la historia del evento. Los Yankees se convirtieron en el primer equipo desde los Rojos de Cincinnati de 1977, con Joe Morgan y George Foster, en tener a dos jugadores diferentes produciendo carrera durante la primera entrada de un Juego de Estrellas.
Una hegemonía que sigue creciendo
La victoria no sólo amplió el dominio reciente de la Liga Americana, que ahora presume 23 triunfos en los últimos 29 Juegos de Estrellas, sino que también entró a los libros de historia.
El 4-0 representó apenas la cuarta blanqueada del joven circuito sobre la Liga Nacional en el Clásico de Media Temporada. Las otras tres habían ocurrido en 1946, con marcador de 12-0, en 1990, por 2-0, y en 2013, cuando la Americana también ganó 3-0.
La Nacional nunca encontró respuestas
Si el ataque de la Americana fue oportuno, su pitcheo fue prácticamente perfecto.
El encargado de abrir fue Dylan Cease, quien inició una cadena de lanzadores que silenció completamente a la ofensiva del viejo circuito.
Después aparecieron Parker Messick, Michael Wacha, Joe Ryan y el resto del bullpen administrado por el manager de Toronto, John Schneider, para mantener sin daño a la Liga Nacional.
El único momento que hizo pensar en una reacción llegó en la cuarta entrada, cuando Juan Soto rompió el intento de juego sin hit al embasarse. Sin embargo, la amenaza terminó rápidamente y la Nacional jamás pudo fabricar una carrera.
La última estocada llegó en el octavo episodio.
Miguel Vargas, una de las figuras de los sorprendentes Medias Blancas de Chicago, conectó un cuadrangular solitario que viajó hasta el segundo nivel del jardín izquierdo para colocar el definitivo 4-0.
El susto de la noche
No todo fue tranquilidad para la Liga Americana.
En la tercera entrada, una sinker de 97 millas por hora lanzada por Riley O’Brien impactó directamente la mano izquierda de Junior Caminero.
El dominicano cayó inmediatamente al terreno y abandonó el partido para someterse a estudios médicos, generando preocupación entre los Rays de Tampa Bay.
Minutos después llegó la tranquilidad: las radiografías descartaron cualquier fractura y únicamente quedó el fuerte golpe como saldo del incidente.
Una noche para celebrar el beisbol
Más allá del resultado, el Juego de Estrellas volvió a convertirse en un espectáculo pensado para celebrar al beisbol y a la historia de Estados Unidos.
Los jugadores portaron micrófonos durante varios pasajes del encuentro, convivieron con aficionados y compartieron una emotiva ceremonia durante “America the Beautiful”, mientras el cielo de Filadelfia se iluminaba con fuegos artificiales. El tradicional momento de Stand Up To Cancer volvió a robarse los reflectores con una emotiva interpretación de Boyz II Men.
La ciudad que vio nacer a Estados Unidos fue el escenario perfecto para rendir homenaje tanto al país como al deporte que forma parte de su identidad cultural desde hace más de un siglo.
En ese escenario también dijo presente Randy Arozarena, único representante mexicano en esta edición del Juego de Estrellas. El jardinero de los Marineros de Seattle conectó un imparable en dos turnos durante su tercera participación en el Clásico de Media Temporada y la segunda de manera consecutiva.
Cuando cayó el último out, la celebración por los 250 años de Estados Unidos seguía intacta. Sin embargo, sobre el diamante quedó claro que otra tradición continúa más vigente que nunca: la Liga Americana sigue siendo la dueña del Juego de Estrellas.







































